El Dry Martini: intenso y sutil

Domingo, noviembre 13, 2011
Por Juan Pablo Cantini


El Dry Martini rico en historias y leyendas es uno de los cócteles más bebidos en el mundo. Originalmente hecho con gin, vermouth seco y decorado con una aceituna o un twist de limón, ha dado lugar a diferentes versiones sin por ello perder la magia que lo caracteriza. En esta nota, recorremos a partir del cine, distintas maneras de ver y disfrutar un cóctel clásico y vigente

James Bond: elegancia y estilo

El Dry Martini, célebre brebaje que en su versión con vodka fue llevado al estrellato de la mano de James Bond, es un cóctel potente y simultáneamente sutil. En su transparencia se manifiesta la dualidad que lo define, se expresan su carácter sofisticado y su esencia recia. Aunque muchos lo beban en las más variadas situaciones y es un trago versátil, conviene tener en cuenta algunos aspectos para disfrutarlo en su plenitud.

Para comenzar, la copa martini, a diferencia de otras exige una elegancia particular. De hecho, en mis tiempos de barman, he visto y escuchado a caballeros muy seguros de sí que detestaban el recipiente en cuestión, se sentían raros y hasta amanerados. Esto es textual, han llegado a pedirme: “háceme un trago, el que quieras pero por favor: ¡no me lo des otra vez en esa copa!”. Sin embargo, la copa es inocente, es sólo una cuestión de estilo: hay que saber llevarla. Acaso, alguien puede aseverar que James Bond tenga una imagen  amanerada. Y sin dudas, más allá de que en ocasiones tome otras bebidas en otras copas, la copa cóctel es fundamental en la seducción y elegancia del personaje.

Recordemos una escena de “Casino Royale” en la que vemos a Bond, interpretado por Daniel Craig. En ella, el agente prueba y reinventa un martini que llamará Vesper, como no podía ser de otra manera, en homenaje a una mujer. En pleno juego de cartas, Bond pide el usual vodka martini seco, sin embargo recapacita, llama al camarero y le dice: “Un momento. Tres medidas de Gordon’s, una de vodka y media de Kina Lillet medida. Agite muy bien hasta que esté bien fría, a continuación, agregue una gran porción delgada de piel de limón. ¿Entendido? ”Con esa orden seduce al resto de la mesa que pide lo mismo y genera tensión en el villano de la historia. Éste se disgusta por la dispersión que genera Bond con solo pedir el trago.

Hitch: No todos los Martinis son iguales

La historia del Dry Martini en el cine es mucho más larga que sus apariciones en la saga de James Bond y no se detiene allí. Hitch, es otro de los personajes cinematográficos, que conoce mucho de este cóctel. Este especialista en seducción, interpretado por Will Smith, no sólo maneja la copa con estilo y carácter sino que también sabe leer en sus distintas versiones las características de quienes lo beben.

Evoquemos una escena del film. Alex Hitchens, sentado en la barra de un moderno bar, contempla intrigado a Sara Melas, un columnista de chimentos interpretada por la irresistible Eva Mendes. Como todo experto, el protagonista del film, le dirige una mirada al barman para confirmar sus observaciones, éste muy atento le cuenta brevemente quién es la señorita, sólo los datos básicos: los necesarios. Hitch le pregunta: “¿Qué está tomando?”. El barman se luce nuevamente con su data y dice: “Usualmente cerveza pero esta noche Dirty Martini con Grey Goose. Nuestro héroe parte hacia Sara con dos copas martinis turbias por la salmuera de la aceituna, tal como debe ser en este cóctel. Cuando se encuentra a punto de llegar a su objetivo, Chip- un caballero con buenas intenciones pero con poco talento en materia de seducción- interrumpe en su camino. El desafortunado contrincante, le dice a Sara: “Noté que tu copa está casi vacía, así que te traje otro Apple Martini”. Primer error, antes de acercarse, Chip sólo observó la copa y no prestó atención al contenido de la misma. Por ende se confunde y se aproxima con otro tipo de Martini que poco tiene que ver con el que está bebiendo Sara. Segundo error, al llevarle el trago y resaltar que lo está haciendo, anula el gesto amable y seductor que pretendía cometer el buen hombre. Dicho y hecho, luego de unos vanos y frustrados intentos, Sara, con la pequeña ayuda de Hitch le da salida al inexperto. Aquí entra en escena, nuestro amigo que se sienta frente a la mujer y luego de unos breves intercambios de palabras, miradas y sonrisas, le dice:”Mandás las señales correctas, vienes sin aros, con tacones bajos, el pelo recogido, tenés anteojos para leer pero no un libro y tomás Greey Goose Martinis. O sea fue una semana dura y una cerveza no basta”. La expresión de la mujer indica que se encuentra seducida y confirma el acierto de Hitch.

El especialista ha leído muy bien los mensajes que esconde el trago que bebe la escritora. El segundo acierto, se verá después, las copas del Dirty Marini llegarán a la mesa, cuando Hitch ya la ha abandonado. El momento es ideal, Sara queda intrigada y con dos copas que beberá con su amiga recién llegada. El tema de conversación es claro: será el galán.

El discreto encanto del Martini

Otra característica importante, para disfrutar del Martini y otros elixires, es el tiempo en que tarda en beberse. Un amante de la buena bebida, nunca apura su copa y sabe destinar el tiempo suficiente al goce. Balzac, en “Dime con quién andas, te drogas, vistes y comes…y te diré quién eres!” asegura que: “El glotón ignora el principio elemental de la gastronomía, ¡el arte sublime del masticar! Traga los pedazos enteros, pasan por su boca sin rozar el paladar, sin despertar la minima idea, van directo a perderse en un estómago de una asombrosa capacidad (…) Devorará su comida sin hacerle honor, sin opinar si está buena o mala: ¡Oh sangrienta ofensa!”. Esto mismo, que planteaba el pensador en unos escritos sobre la vida elegante publicados entre 1830 y 1833 puede ser tomado para pensar al buen bebedor de Martinis. Todo es una cuestión de tiempo y paladar.

Luis Buñuel, un gran bebedor de este cóctel, en “El discreto encanto de la burguesía”, retrata con una exquisita ironía el carácter del Martini y su halo distintivo. Rememoremos la escena. DonRafael Costa, embajador de Miranda, y el matrimonio Thévenot están invitados a cenar en casa del matrimonio Sénechal. Cuando llegan al lugar la pareja anfitriona está ausente porque ha preferido dedicar ese tiempo a sus asuntos amorosos. Los invitados desconcertados y en soledad deciden preparase un cóctel mientras esperan al matrimonio. Florence, una de ellos, toma la posta y sugiere un Dry Martini, inmediatamente un caballero se dispone a preparar los tragos para todos y comienza su discurso:” No hay nada más relajante que un Dry Martini seco, lo leí en una revista para mujeres” Luego se queja de las copas que hay sobre el bar hasta que le acercan la famosa y apropiada copa cónica. A continuación explica paso a paso como se debe este trago y dice: “Rafael, ¿sabes que el Martini se debe beber de a sorbos? Hagamos un experimento, llamemos al chofer” Así, con cualquier excusa lo invitan a beber con ellos. Como era de esperarse, éste lo hace de un solo trago. Cuando se retira y los burgueses quedan solos nuevamente en la sala, expresan su discreto y odioso encanto haciendo alusión a la falta de educación del chofer para beber el Martini.

Estimado lector, hemos visto diferentes miradas acerca del martini y diversas formas de tomarlo. ¿Cuál prefiere usted?

Dry martini : clásico

1 parte de Gin

¼ parte de Vermouth seco

Modo de preparación: Refrescado.

Verter el Gin y luego el vermouth en un vaso de composición con hielo, revolver durante siete segundos y servir en copa cóctel previamente refrescada. Decorar con una aceituna o un twist de limón.

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