Sueños Modernos: Primera Parte.
Fácil, rápido y sencillo[1]
Desde una primera mirada, podríamos definir a los electrodomésticos de cocina como aquellos artefactos destinados a facilitar las prácticas culinarias hogareñas El término incluye a todo un conjunto de aparatos que utilizan a la electricidad en función de cierto pragmatismo y velocidad a la hora de cocinar. Quizás convenga detenerse en el último atributo que permiten los aparatos en cuestión. Después de todo, al pensar en: licuadoras, lavavajillas, o procesadoras, estamos considerando cuestiones de tiempo. Sin embargo, también existen preparaciones culinarias que difícilmente podríamos obtener sin ellos.
En el libro “Cocina Ecléctica” de la escritora argentina Juana Manuela Gorriti se narran las distintas peripecias necesarias que se utilizaban para elaborar un helado en las estancias de Bolivia, el sur de Perú y Buenos Aires durante los tiempos pre electrodomésticos. Para poder prepararlo los habitantes de las estancias hacían lo siguiente:
“…a las cinco de la mañana, llenan de leche hasta la mitad, dos tarros de lata o de zinc, iguales a los que usan los lecheros. Se les envuelve en cueros de carnero muy empapados en agua fuertemente sazonada con salitre, o a falta de éste, sal; y colocados sobre el lomo de un caballo se le hace trotar una legua, y con el mismo trote se le trae de regreso. La leche -que se habrá tenido cuidado de tapar muy bien, ajustando la cubierta del tarro- holgada en su recipiente, se sacude como el mar en borrasca, tornándose como él, espuma, que sube, llenando completamente el vacío del tarro, al mismo tiempo que el hielo, apoderándose de ella acaba por paralizarla. Así, cuando después del trote continuado de dos leguas, llega (…) a la mesa a deleitar el paladar de los gourmets únicos catadores dignos de estos deliciosos manjares.”
¿Se imaginan haciendo esta receta en casa? Evidentemente los electrodomésticos han facilitado nuestra vida cotidiana.
[1] Artículo publicado en Gastronómica de México (No.30)




