El guiso de mondongo y la magia de la abuela.

En este breve encuentro, Claudio Pérez- periodista de “RSM”- nos cuenta un plato y con él, evoca su infancia. En su relato se siente la emoción de quién recuerda, con cariño y agradecimiento, un obsequio único e irrepetible: el sabor de la mano de una abuela.
El plato que me recuerda a la infancia es el guiso de mondongo que me cocinaba mi abuela, durante horas, en ¡un brasero! Un aparato que va a leña en el piso.
¿Por qué rescato éste entre otros? Paso a explicar. Primero porque hace añares que no como este plato y segundo porque a ningún chico le gusta este guiso. Será por la forma, la consistencia cuando lo mordés, cuando mirás esa parte arrugada y lisa. Podríamos decir que es una cosa fea de ver y masticar. La verdad, que ni en aquella época ni ahora, a ningún chico le puede gustar el guiso de mondongo! Pero, por alguna razón especial mi abuela logró a que mi me encantara. Me parecía genial. La última vez que lo comí fue a los trece años. Me divierte mucho recordar esta anécdota. Que loco!! Nunca más lo volví a comer, no está en los restaurantes y nadie más me lo cocino, murió mi abuela y se acabo el guiso de mondongo.

